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8 noviembre 2008 6 08 /11 /noviembre /2008 00:00

Aunque es mi opinión que ser consecuentes con un ideal es más encomiable y digno que seguir las huellas o directrices de un líder, entendemos que por su carisma, ímpetu y/o determinación algunas personas se convierten en impulsores de ideas, en voceros de la conciencia colectiva, en ejecutores de proyectos… en las cabezas visibles y reconocidas que motorizan cambios, para bien o para mal.

Hace diez años Venezuela se encontraba en una encrucijada, a pesar de que no todos estábamos conscientes de ello; 1998 representó para nuestra democracia uno de sus mayores retos: debíamos escoger entre ser consecuentes con nuestro ideal democrático, consolidado en la ejemplar transición multipartidista de los últimos ocho períodos presidenciales, o acoger las ideas revolucionarias de un líder militar que había fracasado en el intento de tomar el poder por la fuerza. La decisión no era sencilla ni fácil, ¿por qué? veamos.

           En los cuarenta años transcurridos desde 1958, Venezuela había percibido ingresos por algo más de trescientos millardos de dólares, y, adicionalmente, había acumulado deudas, externas e internas, por otros ochenta. Esto quiere decir que los venezolanos dispusimos en esos cuarenta años de cerca de 400.000 millones de dólares para cubrir el presupuesto ordinario, que debe satisfacer las necesidades básicas de la población, y atender el proyecto de desarrollo contemplado en los diferentes Planes de la Nación.

Hubo en ese período incuestionables mejoras en educación y salud, y una comedida pero constante inversión en infraestructura, tanto agrícola como industrial. Podemos rememorar el sistema educativo de los años 60s, 70s y 80s: los planteles, en líneas generales, contaban con la infraestructura básica para el estudio; disponían de laboratorios, comedores, bibliotecas y equipos adecuados, aunque no siempre suficientes. En esos años, generalmente, los hospitales estaban bien dotados, con limitaciones, pero en condiciones funcionales; recuerdo haber escuchado a no pocos extranjeros venidos a estas tierras alabar a nuestro Seguro Social que “hasta las medicinas entregaba”. En lo relativo a infraestructura, luego de la nacionalización del hierro (1975) y el petróleo (1976), y aunque con una planificación precipitada, se acometió el “desarrollo del sur” con la creación de las Empresas Básicas que le permitirían a Venezuela independizarse de las constantes fluctuaciones del valor del petróleo por medio de la industrialización del país. Además de Sidor, Venalum y Bauxiven, se construyeron grandes obras, como las represas del Guri y Uribante-Caparo; las refinerías de Amuay, Cardón y El Palito; el Complejo de Jose; los puentes Angostura y de Maracaibo; las autopistas Regional del Centro, de Oriente, de Los Llanos y Centro-Occidental; el Metro de Caracas, el Complejo Parque Central y las grandes avenidas en diferentes ciudades; además de la gran cantidad de sedes institucionales de entes gubernamentales, educativos y culturales.

Sin embargo, en ese mismo período se acrecentó la brecha que separaba ricos de pobres. Debido al crecimiento económico alcanzado con la incipiente industrialización; y, especialmente, a la creciente corrupción, se fue generando un cinturón de miseria alrededor de las ciudades que reflejaba la descomposición social y que ameritaba la atención de las autoridades gubernamentales; pero que fue desatendida: Juan Bimba estaba arrecho. Esta condición se agravó en la medida en que la ineficiencia y la dilapidación de fondos, aunados a la baja del precio del petróleo ($ 8 por barril en 1997) conllevaron a la crisis económica de los años 90s, y a la consecuente reducción de los subsidios y ayudas sociales que mantenían diferentes instituciones. Las demagógicas prácticas electoreras de los grandes partidos ya no eran suficientes y el pueblo llano, trastocando su ideal en aras de su presente, optó por un cambio radical. ¿Actitud cuestionable?, quizás; ¿entendible?, ¡por supuesto! En ese momento, y a pesar de los antecedentes del personaje, ser chavista era normal; tanto así, que la gran mayoría de los adecos, copeyanos e “indiferentes” de a pie dieron su voto a quien consideraban su única esperanza de redención. Hubo quienes no lo hicimos, pero más del 56% de los venezolanos entregó su voto a Chávez en búsqueda de un cambio en el estilo de gobierno, en elecciones que para entonces eran incuestionables; al punto de que la decisión emitida por la insospechablemente autónoma autoridad electoral obligaba la entrega del poder a quien no había contado con testigos en casi ningún centro de votación. Era otra Venezuela, eran otras instituciones.

Hoy, estamos en otra encrucijada: debemos optar entre una  Venezuela  multipartidista y plural, que incluye las diferentes visiones de país que tenemos todos los venezolanos, y la visión maniquea de irreconciliables “patriotas” y “pitiyanquis” impuesta desde el estamento oficial. Debemos evaluar la gestión de un gobierno que en diez años ha dispuesto de los más cuantiosos ingresos de gestión alguna: más de 900.000 millones de dólares en ingresos y 100.000 millones adicionales de deuda acumulada. Debemos analizar si ese billón de dólares manejados por la actual administración (más del doble que en los cuarenta años precedentes) han incidido en una mejor calidad de vida del venezolano promedio, y nos han permitido alcanzar las reivindicaciones en búsqueda de las cuales en algún momento la mayoría electora venezolana fue chavista; o si, por el contrario, nos encontramos en un país sumido en su mayor crisis política, económica, social y moral desde la instauración de la democracia… Así como ayer fuimos adecos, copeyanos, masistas, comunistas o del chiripero; ser chavista no es malo, ¡ser masoquista sí!

8 de noviembre de 2008

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Published by Rafael Bervín Farías - en POLÍTICA
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Comentarios

juan carlos garcia 08/11/2009 19:53

Señor Rafael tiene usted toda la razon busquemos el hombre con sentido humano para que guie a esta sociedad; pero antes lo invito a que no juzguemos a los politicos, pues al fin y al cabo ellos son marionetas de las grandes burocracias del capitalismo salvaje que nos han heredado los occidentales tanto en su pais como el mio los que manejan a los politicos son esos grandes terratenietes que por siglos se han robado todos nuestros recursos para salir adelante de una manera igualitaria exijamosles a ellos que las riquezas que Dios ha puesto en nuestro planeta son para todos de manera igual cuando ellos lo acepten ya los politicos son lo de menos.

Me gustaria mucho conocer su pais ya que comparto no solo una cultura con ustedes si no que mis raices familiares estan alla; tengo a mi esposa e hijo en maracaibo y los extraño muchose que algun dia las fronteras se roperan como lo deseaba nuestra Padre de la Patria Simon Bolivar y podre conocer a mis hermanos venezolanos

Rafael Bervín Farías 08/12/2009 16:58


Juan Carlos, bienvenido cuando quieras a nuestra malograda patria. Busquemos coincidencias en nuestros criterios y nos daremos cuenta de que las discrepancias no son tan profundas;
así tenderán a desaparecer las fronteras -como sucede en Europa a pesar de sus significacivas diferencias culturales-, así facilitaremos la consecusión del bienestar de nuestros
pueblos, ponderando el aspecto social sin desmedro del interés económico que es el que mueve y solidifica las estructuras de un país. 

No veo diferencias entre el capitalismo salvaje y el socialismo salvaje (entendiendo por salvaje a lo irracional) ni creo que la solución a las distorciones socioeconómicas sea acabar con la
industria por medio de improductivas nacionalizaciones; creo más bien que la función del gobierno es la de intermediar y canalizar los soluciones, pechando a los más pudientes para financiar
los programas sociales. Los grandes terratenientes pueden y deben ser limitados por medio de la legislación impositiva; recordemos que lo que no está prohibido no debe penarse sino regularse, y la
riqueza, hasta la última vez que leí nuestra Constitución, no estaba catalogada como delito. Evidentemente, sí hay intereses económicos en los asuntos políticos, muchas veces torcidos y corruptos;
es por ello que debemos solidificar nuestras instituciones, para contrarrestar la corrupción de las oligarquías politico-económicas. No es fácil, pero actuando consciente y coherentemente como
sociedad se puede lograr. La forma como logramos salir del oscurantismo medieval fue por medio de la ilustración, no de la improvisación.


juan Carlos garcia 08/04/2009 16:58

lo invito a ver una pelicula colombiana llamada SOÑAR NO CUESTA NADA.
se cuentas con la mano los buenos hombres democraticos que ha tenido la humnanidad el mejor fue Jesus y lo crucificaron que podemos esperar de unos simples mortales. por mas buenas que sean las intenciones siempre esta la malicia presente y se sabe que un hombre no llega solo al poder. lo que necesitamos en inventar un pais dejando de lado tamta filosofia y tomar accion por los que si vivimos de la demogracia por que mi amigo yo te digo TU CREES QUE LOS RICOS Y LOS OLIGARCAS VIVEN DE LA DEMOCRACIA? ESPERAR OTROS 2000 AÑOS A VER SI VUELVE A LLEGAR UN JESUS RECARGADO.

Rafael Bervín Farías 08/06/2009 01:18


Estimado Juan Carlos, si Jesús se presentara a una contienda electoral en estos días muy probablemente sería el menos votado, ya que no hablaría con la demagogia que parece ser la llave para llegar
a nuestros pueblos. Bromeo, por supuesto; sin embargo, creo que el cambio de liderazgo debe provenir del cambio de mentalidad de nuestra gente; que dejemos de buscar mesías carismáticos que
resuelvan nuestros problemas. Coincido contigo en que ya basta de tanto filosofar, pero antes de actuar debemos tener una cartilla de navegación que nos lleve a destinos mejores: exijamos a
nuestros líderes planes de acción y compromisos de solidaridad social que sean realizables y auditables. Como te dije anteriormente, no creo que la improvisación sea la vía.


JUAN CARLOS GARCIA 08/01/2009 03:13

NOSOTROS LOS JOVENES SOMOS EXPLOSIVOS Y POCO ACERTADOS DE LO QUE NOS DEPARA EL DESTINO SI HE DICHO QUE SOY CHAVISTA LO ADMITO POR QUE ES MI SENTIDO FIGURADO PARA EXPRESAR MI INCONFORMISMO CON TODAS LAS FORMAS QUE EXISTEN PARA GOBERNAR A LOS HOMRES MAS VALE MALO CONOCIDO QUE PEOR POR CONOCER, NOSOTROS NOS ATERRAMOS DE ALGUIEN QUE NOS ROBA DE FRENTE, PERO NO SOMOS CAPACES DE ABUCHEAR LOS QUE QUE POR SIGLOS NOS HAN ROBADO CALLADAMENTE NOS HAN HECHO QUIZA MAS DAÑO DEL QUE ESTAMOS VIVIENDO AHORA LA CONCLUSION ES QUE EL PODER CORROMPE AL PENSAMIENTO MAS ECUANIME QUE PUEDA EXISTIR NO TENEMOS GOBERNANTES PARA EL PUEBLO NO LOS BUSQUEMOS POR QUE SIEMPRE NOS VAMOS A ESTRELLAR LA DICHA SE BURLA DE NUESTROS PENSAMIENTOS AL FIN Y AL CABO SON SOLO PENSAMIENTOS

Rafael Bervín Farías 08/01/2009 03:32



La sociedad, buena o mala, es producto del pensamiento de los hombres. Es buena cuando es manejada con conceptos humanistas, encabezada por líderes duchos en el manejo de los asuntos
políticos (que no son juego) y que han evolucionado aprendiendo de los errores del pasado. Si no conocemos nuestra historia estamos irremisiblemente destinados a repetir sus
fracasos. Ya sabemos que la Democracia es la forma de gobierno más justa, pocos discuten esta realidad; no obstante, hoy se pretende disfrazar, convirtiéndola en plataforma de autócratas
megalómanos que no saben, o pretenden ignorar, que sus experimentos ya fracasaron en el pasado, condenando a sus pueblos. La experimentación irracional, Juan Carlos, no es la vía. La forma
de alcanzar las reivindicaciones es fortaleciendo las bases de la sociedad a través de sus instituciones, no entregando el poder a pseudomesías hambrientos de poder. De estos personajes está
lleno el basurero de la historia.



juan carlos garcia 08/01/2009 02:37

hola toda la gente que no le gusta repetir la historia cruel de nuestros pueblos los saluda un colombiano convencido de la causa; necesitamos con urgencia mas comandantes CHAVEZ a la cabeza de Latinoamerica por la revolucion de las cosa pequeñas, hay que hacerlas grandes ¡viva mi pueblo¡ viva mi continente.

Rafael Bervín Farías 08/01/2009 03:00



Estimado Juan Carlos, gracias por compartir tu opinión con nosotros. Estoy de acuerdo contigo en que debemos hacer grandes las cosas pequeñas que nos limitan como continente; especialmente
la Democracia, que se ha visto empequeñecida y condicionada por el comportamiento absolutista y demagógico de muchos de los mandatarios latinoamericanos. Chávez es un lamentable ejemplo de
ello.



Marí Matilde Virguez Arenas 07/11/2009 16:47

Conocer de tus inquietudes literarias, y ver como poco a poco se hacen realidad a travez de los años, es un logro que me hace sentir el más profundo orgullo. Cuando leo tus escritos me hacen reflexcionar y sentir una profunda admiración, Soy tu fan numero uno, no solo por tus logros sino también como esposo y compañero, como padre comprensivo y amoroso, como hijo incomparable y hermano inseparable. Te amo.

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