2 diciembre 1998 3 02 /12 /diciembre /1998 01:50

El proceso de integración política de Vene-zuela puede definirse como una sucesión de acontecimientos que, a lo largo de los años, ha derivado en la conformación actual de nuestra estructura como país.

Aunque la identidad, y por ende, la nacio-nalidad venezolana data de la integración de las razas autóctonas y el contingente europeo que arribó a nuestras tierras a partir del siglo XVI; Venezuela sólo obtuvo su unidad político-administrativa a partir de 1777, año en el cual, por Real Cédula del 8 de Septiembre, se decretó la creación de la Capitanía General de Venezuela, y se nombró al gobernador de Caracas como su primera autoridad  gubernamental y militar. Esta capitanía estuvo constituida por seis provincias (Caracas, Cumaná, Guayana, Maracaibo, Trinidad y Margarita), anterior-mente autónomas entre sí y dependientes en lo político del virreinato de Santa Fe.

El primer gobernador y capitán general de las provincias unidas de Venezuela fue Luis de Unzaga y Amézaga quien se convirtió, así, en la más alta autoridad de gobierno en el primer momento de nuestra unidad político-territorial.

La concreción de la unificación de Venezuela se verifica con la creación de la Real Audiencia de Caracas debido a lo cual, a partir de 1786, las provincias venezolanas, que hasta entonces dependían de la Real Audiencia de Santo Domingo, quedan también integradas judicialmente.

El gobierno unificado de las provincias venezolanas fue confiado, como antes de la creación de la capitanía general de Venezuela, a diferentes personalidades nombradas desde la metrópolis; con lo cual se coartaba los crecientes deseos de autodeterminación locales y se daba continuación a una progresiva maduración política que desencadenaría en los sucesos del 19 de abril de 1810; hechos que dieron inicio a un proceso que sólo culminaría con la emancipación hispanoamericana. Venezuela supo liderar la consolidación de este proceso independentista, hasta el punto de forzar la renuncia de la máxima autoridad constituida de la corona en su territorio, en la persona de su Capitán General. Una vez consumados los determinantes acontecimientos de este jueves santo con la firma del Acta del 19 de abril de 1810, es constituida la Junta Suprema Conser-vadora de los Derechos de Fernando VII, o «Nuevo Gobierno» como se autodefinía. Estaba formada por 23 miembros encabezados por dos presidentes: el venezolano Martín Tovar Ponte y el  español José de las Llamozas. Aunque no había unidad de criterios, prevalecía una mayoría dispuesta a concluir el movimiento con la pro-clamación de la independencia absoluta de Venezuela. En manifiesto del 27 de abril, dirigido por la Junta de Caracas a los cabildos de América, la revolución venezolana se declara decididamente independentista y de vocación continental: «Caracas debe encontrar imitadores en todos los habitantes de América».

Los cabildos de las principales ciudades: Cumaná, Barinas, Trujillo, Barcelona, Mérida y Margarita crearon juntas similares a la de Caracas; no así Coro ni Maracaibo, que permanecieron fieles a la regencia de España. Guayana, que había formado una junta, se une posteriormente a las provincias fieles al régimen español. No se concibe aún una conciencia de unidad nacional: se manifiestan desde el mismo principio de la independencia tensiones entre ciudades vecinas que desencadenan rivalidades, ya latentes desde la colonia, y que tendrían hondas repercusiones sobre el destino de Venezuela.

Pocas semanas después de constituida la Junta de Caracas se crea el Tribunal Superior de Apelaciones (que sustituía a la Real Audiencia), un Tribunal de Policía y una Junta de Guerra para la defensa de las provincias. A comienzos de mayo se convoca a elecciones de segundo grado para la formación de la «Junta General de Diputación de las Provincias de Venezuela». El 2 de marzo de 1811 se reúnen en Caracas los repre-sentantes electos de las siete provincias que habían enfrentado la Regencia, con-formando la «Confederación Americana de Venezuela del Continente Meridional», y adoptando el título de Supremo Congreso de Venezuela. En el período comprendido entre la convocatoria a elecciones y la reunión del Congreso se había desarrollado, en las diferentes provincias, una intensa campaña por la independencia absoluta. El 16 de marzo se nombra un triunvirato encargado de regir los  destinos de Venezuela; formado por Cristóbal Mendoza, Juan de Escalona y Baltazar Padrón, quienes se turnarían semanalmente en la presidencia del Poder Ejecutivo.  

La idea de independencia absoluta fue arraigándose en el Congreso, donde diferentes diputados la apoyaban con alegatos históricos; otros, como el sacerdote Manuel Vicente Maya, diputado por La Grita, se oponían a la ruptura definitiva con España. No obstante, la mayoría liderada por Francisco de Miranda, Juan Germán Roscio y Francisco Javier Yánez terminó imponiéndose y a las tres de la tarde del 5 de julio, una vez realizada la votación, fue proclamada la independencia absoluta de Venezuela, la cual quedaría formalizada en un documento cuya elaboración fue encomendada a Juan Germán Roscio y Francisco Isnardi. Este documento, convertido en Acta de Declaración de Independencia, fechada en Caracas el 5 de Julio de 1811, una vez revisada, fue aprobada el día 7 por el Congreso con la firma de cuarenta y un diputados, y remitida al Ejecutivo el día 8. El documento original fue extraviado debido a la inestabilidad generada por la guerra de emancipación, pero su contenido se conoce gracias a la publicación que de él hicieron la «Gaceta de Caracas» y el «Publicista de Venezuela» en 16 de ese mes.

La resistencia a la independencia se acentúa en diferentes ciudades; Maracaibo, Guayana y, especialmente, Coro actúan para contrarrestarla. Su gobernador encomienda a Domingo de Monteverde el mando de las tropas que reconquistan para la Corona el centro del país y amenazan la consolidación de la inestable Primera República, cuya defensa había sido confiada al generalísimo Francisco de Miranda. El 25 de julio de 1812 es firmada la Capitulación de San Mateo, con la cual  se cierra el primer capítulo de autodeterminación venezolana, y se restituye la regencia española. Contraviniendo los términos acordados, Monteverde instaura un régimen de persecución política contra los más conocidos patriotas, quienes, en su mayoría, son reducidos a prisión o desterrados del país.

Se intensifica la lucha que daría lugar al Decreto de «Guerra a Muerte», se alternan pírricos triunfos y derrotas: el 6 de agosto de 1813, Bolívar entra triunfante a la ciudad de Caracas, emblemática del poder político; instaurando un precario gobierno que en junio de 1814 se ve nuevamente truncado con la «emigración a oriente»; forzada por la acometida realista que encabeza José Tomás Boves. Juan Manuel Cajigal asume como Capitán General de Venezuela en representación de los intereses del Rey.

Continúan los enfrentamientos en el oriente del país hasta diciembre de 1814 cuando, con la derrota de Urica, se ve liquidada toda resistencia patriota. Pocos meses después, en mayo de 1815, una poderosa fuerza expedicionaria, al mando del general Pablo Morillo, desembarca en las costas de Venezuela y reconquista todo el norte de Suramérica. En los años sucesivos se hacen permanentes esfuerzos libertarios, liderados por los más insignes republicanos; que no logran socavar el poderío español, el cual se ve fortalecido por la reinstauración del régimen absolutista de Fernando VII.

Sigue...
 

 

"Presidentes Constitucionales de Venezuela" Caracas, 2001

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Published by Rafael Bervín Farías - en HISTORIA
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